EL HUMO DORMIDO
( a Gabriel Miró)
Suben los humos dormidos d introspección,
d despreocupadas meditaciones,
d indexación d removidas mnesis
desde los zócalos d viejas fotos
q han diluído sus umbrosas negruras
en retazos de lentos adioses
a las almas emigradas
d qienes ya no qedan en escena.
Nos muestran q la vida entonces
nos era mas luminosa, mas amplia;´
testimonio d cuando el sol
caía en profusas cascadas d vitalidad
sobre 'continentes' d barrios,
'cordilleras' infranqeables d casas
y playas d horizontes infinitos;
hasta tostarles la ocre pátina ferrosa.
Sentimientos indefinibles d pérdidas;
indescifrables, d atesoramiento
d circunstancias irrepetibles;
nunca mas la Señorita Marta y el guardapolvo,
nunca mas los primos en el patio d la abuela ;
nunca mas los médanos d 74 y Costanera.
¡Pero sí!, sé q no, pero sí, están aqí, están en mi.
(16/4/25 - 1:45)
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