lunes, 3 de noviembre de 2025

Yo Busco Tus Huellas

YO BUSCO TUS HUELLAS 

Yo busco tus pasos en la arena, ¿te acordás? 
te decía, e iba descubriendo tus huellas 
q los médanos resguardaban para mi, 
a pesar d las ventoleras d agosto. 
Además ¿qé otros locos como nosotros 
irían a congelarse en la playa d invierno. 
"es una ciudad d viejos" se decía, y aún lo es, 
x éso nos gustaba, éramos los amos del mar; 
y la perimetrábamos mate en mano, 
el termo y la yerbera en el morral. 
Era nuestra peregrinación privada 
la manifestación d nuestro credo, 
como los musulmanes rodeando la Caába; 
empezando en la infinita ruta d Los Talas, 
le decíamos 'la ruta chiqita, la rutita' jajaja 
desde la Pereira hasta la 11. Era puro yuyal. 
Si la vieras ahora, hasta Playa Grande se loteó; 
lo q fué nuestro Sur Venéreo se acabó. 
Y en la gran rotonda, donde hoy está la terminal 
doblabamos x la calle angosta hasta la zanja 
donde sale ruta 1, donde nace la Naval; 
ahí cambiabamos la yerba como un ritual, 
era mas ancho el zanjón q la 'avenida' jeje, 
hoy tiene dos manos y el zanjón en el medio; 
y x la 38 llegabamos al puerto x fin, 
no recuerdo si ya existía El Delfín; 
allí asomados a la baranda costera  
jugábamos a qién veía primero 
al osado cangrejo paseandero. 
El ganador no pagaba los churros 
del 'qiosco' frente a Mundo Marino 
q comíamos bajando x 51, 
xq aunqe qeríamos hacerlo x avenida IX 
era un desolado yuyal peor q Los Talas; 
hoy, salvo la rotonda con Naval, sigue casi igual. 
Otros dos largos qilómetros hasta la playa 
y ya en la arena ocre o grisácea 
nuestros pies descalzos 
jugaban a la mancha con la marejada 
caminando como la pantera rosa, jajaja 
cuando creíamos q nadie nos veía, ¿te acordás? 
menos mal q aún no había esmartfóns. 
Así llegabamos hasta 18 y el botánico... no, 
las 2 cuadras del camping del ACA 
caminábamos sin hacer payasadas, 
allí siempre había muchos ojos curiosos 
Y allá en las solitarias dunas del sur 
donde Eolo y Neptuno nos ragalaban 
el reservado a cielo abierto 
mais grande do mundo, 
ni sentíamos el frío en la piel desnuda 
cuando el sol anaranjeaba 
y el viento soplaba hebras d hielo. 
Volvíamos x la famosa calle 1 
para cruzar x mi amado Ameghino 
contando vos los bichofeos 
y yo las calandrias q a ésa hora qedaban 
cruzándosenos en el feliz camino a tu casa. 
Jamás volví a ésos lugares, y x éso tal vez 
halles errores q mi memoria emparchó; 
me acechaba un dolor al q no me atreví,  
es q nunca pude llorar mis duelos; 
al parecer todas mis lágrimas se agotaron 
en la infancia con las desgracias d Lassie. 
Entonces algo como una carcoma necrófaga 
me corroe la mente y la emoción. 
Treinta y pico d años después,
cuando terminó mi condena existencial 
y con un infarto inadvertido 
q me puso una fecha d vencimiento casi láctea, 
decidí q iría a vivir a nuestro paraíso 
para volver a buscar tus huellas d antaño 
y ver si aún está la casa d nuestra felicidad, 
para tener la arena d tus dedos en mi mano, 
para q tu omnipresencia me diera alegría 
apareció ésta sarna implacable 
q es mi demonio d la guarda 
y me arrastró en la dirección opuesta, 
sabiendo q cuanto mas lejos mas hondo 
la astilla d tu necesidad se me clava; 
y me arrojó acá en el fondo d sus landas, 
al costado del basural d la ciudad 
para humillarme, vejarme, torturarme 
como víctima sacrificial d su carnaval. 

(16/1/25 - 0:10)
 


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