domingo, 2 de noviembre de 2025

Por Una Rosa

 POR UNA ROSA 

Eras el colibrí q se baña en mi mano 
bajo la fina llovizna d la manguera, 
tan leve, tan sutil, q incluso puede bañarse 
sin doblarla, sin romperla, sobre la hoja d acelga. 
Eras el suspiro d un suspiro 
en el aliento inmaterial del cosmos. 
Eras la apicial bomba lila del cardo, 
sedosa tersura del rayo transmutador, 
ringlada x un ejército d alabarderos; 
d tan etérea e insustancial esencia eras 
q mi densa racionalidad virginiana 
era un lastre q corrompía tu evanescencia. 
Los polos opuestos se buscan dijo Gauss, 
y si no consta en ningún lado no importa, 
es una comprobable ley electromagnética. 
Pero la embriaguez d los nodos glandulares 
burbujeando en la desesperación d las gónadas 
no nos dejó ver q éramos monopolos 
de elementos d naturalezas opuestas; 
yo de tierra, pesada y tosca magnetita, 
vos d éter, virtual intencion neutrónica. 
Y voló tu almaglobo d puro helio 
tras el mudo estornudo del negro yo; 
yo aqí permanecí con paciencia mineral 
aguardando el húmedo bostezo 
d otra clase d agujero negro, 
el portal d teleyección al digestor planetario. 
Era evidente para el universo entero, 
es fácil admitirlo hoy q todo fue juzgado 
desde la altura del minarete verde d Casablanca; 
pero en medio del torbellino pocos son capaces 
d tomar distancia sin dejarse enredar 
en los falsos testimonios del sentido común; 
puede testificarlo el mismísimo Aristarco, 
ridiculizado x las demostraciones d Arqímedes 
y acusado d impío x degradar el trono d Zeus, 
debió esperar 17 siglos para ser reivindicado. 
Estoy buscando razones a lo irrazonable 
después q ésta rosa, implacablemente roja, 
inundara la ventilación d mis pulmones 
con la incurable congoja d tu ausencia. 

(25/12/24 - 23:10)

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