POR UNA ROSA
Eras el colibrí q se baña en mi mano
bajo la fina llovizna d la manguera,
tan leve, tan sutil, q incluso puede bañarse
sin doblarla, sin romperla, sobre la hoja d acelga.
Eras el suspiro d un suspiro
en el aliento inmaterial del cosmos.
Eras la apicial bomba lila del cardo,
sedosa tersura del rayo transmutador,
ringlada x un ejército d alabarderos;
d tan etérea e insustancial esencia eras
q mi densa racionalidad virginiana
era un lastre q corrompía tu evanescencia.
Los polos opuestos se buscan dijo Gauss,
y si no consta en ningún lado no importa,
es una comprobable ley electromagnética.
Pero la embriaguez d los nodos glandulares
burbujeando en la desesperación d las gónadas
no nos dejó ver q éramos monopolos
de elementos d naturalezas opuestas;
yo de tierra, pesada y tosca magnetita,
vos d éter, virtual intencion neutrónica.
Y voló tu almaglobo d puro helio
tras el mudo estornudo del negro yo;
yo aqí permanecí con paciencia mineral
aguardando el húmedo bostezo
d otra clase d agujero negro,
el portal d teleyección al digestor planetario.
Era evidente para el universo entero,
es fácil admitirlo hoy q todo fue juzgado
desde la altura del minarete verde d Casablanca;
pero en medio del torbellino pocos son capaces
d tomar distancia sin dejarse enredar
en los falsos testimonios del sentido común;
puede testificarlo el mismísimo Aristarco,
ridiculizado x las demostraciones d Arqímedes
y acusado d impío x degradar el trono d Zeus,
debió esperar 17 siglos para ser reivindicado.
Estoy buscando razones a lo irrazonable
después q ésta rosa, implacablemente roja,
inundara la ventilación d mis pulmones
con la incurable congoja d tu ausencia.
(25/12/24 - 23:10)
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