UNA TÓRRIDA TARDE
El solitario grito d un ave
llena el vacío celeste d la tarde;
un árbol sacude sus hojas
con la cómplice mano del viento;
husmean nerviosas mis perras
q saltan y se zambullen d panza
entre los yuyos d la hondonada
buscando nutrias o martinetas.
Un rectángulo verde manzana
cruza silente en la altura;
para ser un dron va demasiado alto,
para ser avioneta no tiene fuselaje
para satélite va demasiado bajo,
sin embargo su MRU es evidente.
Tal vez sea el meterológico.
¿Si le pido un deseo me lo concederá?
no es una estrella fugaz, pero...
¡qé se le va a hacer!... uf.
Una 4x4 q pasa, la perras vuelven desorientadas,
como siempre, no han cazado nada
y yo camino pensando en la noche
q oculta la sospechosa cortina del sol,
adonde nos esté esperando qizás,
el gran capitán Jean Luc Piccard
para llevarnos a un mundo felíz
del q sé q jamás qerré volver.
Otros gritos trizan el sereno silencio;
es una bandada d teros
derrotando en lentas espirales
como una familia en regreso d la playa,
como van las perras alrededor mío.
(3/3/25 - 0:40)
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