EN TU CIELO
I-
Soy yo, nadando en tu glauco cielo
q no tiene el frío kelvin del cosmos;
no me invitaste, tal vez te cueste recordarme.
No importa, ahora te invito yo
cosmonauta errante d tu ausencia.
Intento dejar huellas memorables
q resisten a la escoba del olvido
en mi qijotesco lance d vencer
a la voz descarnada d David,
d q no hay afanes en la muerte;
así al menos, cuando te alcance
tengas una vaga sensación,
una atingencia d la antigua dimensión,
d q nos hemos conocido.
Alguien qiso dejarte afuera
pero yo siempre seguí el sol d tu mirar
q me protege aún d la gélida parca.
Xq sabías soñar mirando,
y en ésas utopías d amar, te encontré,
en los sueños ecuménicos del Tanaj,
del león paciendo junto al cordero,
d las espadas fundidas en arados,
en las visiones amables d Isaías,
y tu bondad exorcisaba
las costras d mugre astral
q los demonios d la guarda
momifican sin cesar sobre mi piel.
II-
Soy yo, dejando un leve fulgor
q se impregna a tus mitocondrias
para q en los fotones d tu memoria
resuene un déjà vu,
cuando la sublimación d mi alma
se evanezca tras los halos d tu rastro
y se espirale en los hilos d tus suspiros,
para trascender el olvido conceptivo
q nos blanqea el recuerdo d haber sido.
No sé si tengo el derecho d acosarte así,
pero en éste infierno disfrazado d paisajes
vos fuiste mi único refugio,
xq en definitiva, la paz espiritual
q en el mas bello entorno terrenal
uno pueda llegar a internalizar
no deja d ser una pausa en la agonía
q la cruda realidad nos inflije,
con una exuberancia selvática,
oceánica, antártica, eglógica
d ferocidad brutalmente natural,
q es lo único q iguala cada
centímetro cuadrado del planeta.
¿Es x amor o es x temor q apelo a vos?
Cada vez estoy menos seguro,
y no lo sé, nunca pude llorarte
pero nunca dejaste d dolerme.
(12/2/25 - 16:34)
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